jueves, 6 de agosto de 2009

Paraleliando

Me gusta reconocer estas ideas redundantes que desde diferentes ámbitos y con matices propios se proponen, y que, a medida que descubro, voy asociando. Especialmente cuando coincido con el concepto que abrigan tales expresiones. Cuando, en estos días, charlábamos con diferentes amigos acerca de la felicidad y veo cómo muchos encuentran que las ideas, las conductas, las convicciones, hasta Dios mismo, deben existir con el sólo propósito de hacernos felices, se me ocurrió armar esta pequeña recopilación. No pretendo tener razón, sólo mostrar algo que no corre sólo por mi cuenta.
La vida es injusta. No hay una compensación equitativa en relación al bien, la destreza, la virtud, o la pasión que alcance a demostrar. Pero bajo ningún aspecto eso amerita retirarse a llorar nuestro pobre destino existencial. Algunos se conformarán con limitarse a mercaderes de pequeños placeres, yo creo que somos llamados a mucho más que eso: somos llamados a vivir como seres humanos.

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