¡Por fin las iglesias se animan a hablar de temas ríspidos! Durante mucho tiempo nos tocó convivir con iglesias que preferían evadirse y refugiarse en su nube ultramundana y en su salvación “made in Hollywood”, para no embarrarse los pies con la cotidianeidad que pega y duele. Hoy encontramos iglesias que por fin asumen el desafío histórico y, con decisión y vocación profética, deciden empezar a hablar de los asuntos en los que propios y extraños quieren y necesitan oír la voz de la iglesia.
Ahora sí escuchamos hablar de género y elección sexual, de aborto, de eutanasia, de corrupción institucional y cotidiana, de violencia estructural y simbólica, de los desafíos cotidianos y triviales aunque intrincados, y de los conflictos existenciales del hombre y la mujer de hoy.
¡¡¡Pero eso sí …!!! (diría Mex) Se habla de todos esos temas, pero así, exactamente de la misma manera, con el mismo compromiso, profundidad y valentía con que Luis María Pescetti encara esta cuestión tan difícil de abordar: ¿Cómo se hacen los niños?
